Peal de Becerro

Cámara de Toya e Hipogeo de Hornos (Peal de Becerro).

El objetivo de esta parada es mostrar cómo es una cámara funeraria principesca y su significado en el contexto de la sociedad aristocrática íbera. También gracias a la excavación del Hipogeo de Hornos conocer la evolución de los enterramientos principescos. El Centro de las Tumbas Principescas de Peal permite conocer el tema de la vida de ultratumba y de los ritos funerarios.

Centro de interpretación de Peal de Becerro.

situado en el casco urbano de la localidad, realiza un recorrido por la forma en que entendían la muerte los íberos y sus rituales funerarios. Además, el centro se complementará con un aula didáctica ubicada en el propio yacimiento, que estará destinada a visitas escolares, donde podrán realizar una gran diversidad de actividades para conocer mejor el pueblo íbero.

Enterramientos íberos.

Los iberos utilizaban el rito de la incineración, conocido gracias a los fenicios o a los pueblos transpirenáicos que introducen la cultura de los campos de urnas.

Las cenizas eran guardadas en urnas cinerarias de cerámica con forma de copa, con tapa y sin decoración. Otras tenían forma de caja con patas terminadas en garras, con tapadera y decoración de animales. Las urnas se introducían en fosos excavados en tierra junto con un ajuar funerario. Los íberos, para señalizar el lugar de la tumba, construían túmulos de variadas dimensiones, aunque había enterramientos mucho más elaborados para las clases sociales más altas.

Se han hallado túmulos con recipientes cerámicos a los pies de la difunta, como la Dama de Baza que está sentada en una especie de trono alado, o Dama de Elche que guarda y protege los restos y el ajuar funerario. En otros túmulos se depositaban las armas del difunto, al que se incineraba y se introducía en una vasija de cerámica ornamentada. En algunos funerales se peleaba sobre la propia tumba hasta la muerte, como en el entierro de Viriato.

Las ciudades íberas.

Las ciudades iberas podían estar construidas junto a cerros, en lugares estratégicos, controlando las vías de paso, lo que les daban una importante ventaja frente a los enemigos; solían estar circundadas por muros de piedra y adobe, sobre los que se disponían torres de vigilancia y las puertas a la ciudad. Los asentamientos construidos en llano nunca estaban amurallados y tenían una funcionalidad económica, agrícola y ganadera.


Arqueológicamente se han encontrado materiales de épocas antiguas, prehistóricas, en el término de Peal de Becerro, pertenecientes a la cultura del cobre. Sin embargo, Peal de Becerro es conocida por tener el mejor ejemplo de tumba de cámara de nuestra historia antigua . Nos referimos a la Cámara Sepulcral de Toya . Esta tumba ubicada en el cercano cerro de la Horca, pone de manifiesto la importancia de la ocupación ibérica. La política de concentración municipal de la población autóctona hispana en grandes poblados por parte de Roma, marca el declive de Toya, pero por el contrario, desarrollará un nuevo concepto de ocupación, nos referimos a la presencia de "villas" romanas como unidades de explotación agrícola y el mejor ejemplo de la explotación esclavista romana. En los alrededores de Peal e incluso en el propio municipio se han detectado algunos restos pertenecientes a este tipo de yacimientos. Últimamente se han documentado algunos restos romanos en el Cerro de la Horca, además de una gran necrópolis de época paleocristiana o visigoda.
Toya en época medieval, es la única citada en las crónicas musulmanas y posteriormente cristianas del S. XIII como acontece en la obra "De rebus Hispaniae" del conquistador de esta comarca por parte cristiana, Ximénez de Rada, Arzobispo de Toledo y en nombre del Rey Fernando III.
Junto a Quesada, citadas tiempo después aparecen Cazorla, la Iruela, y aún después Peal de Becerro, que en algunos textos lo hace con el nombre de la Piel del Becerro (por evolución lingüística Piel-Pial-Peal).
Los cristianos de manera inestable, pretenderán controlar el espacio del futuro adelantamiento de la iglesia de Toledo, estableciendo pequeñas fortificaciones en los límites de sus territorios o en puntos estratégicos de comunicación dentro de éste. Peal de Becerro parece supeditado a esta necesidad a medio camino entre Úbeda y Cazorla o Quesada.

Esta funcionalidad la hace depender de la "capital" del adelantamiento, nos referimos a Cazorla, así encontraremos ocasiones en las que es denominada el Peal de Cazorla. A partir del S. XIV, el desarrollo urbanístico de Peal transcurre en el entorno del Castillo o Alcázar, del que nos queda un espléndido recinto fortificado y dos de sus Torres, la del Reloj y la torre Mocha . A partir del S. XVIII el crecimiento de Peal se extiende al otro cerro cercano, conocido como el barrio del Cerrillo que será el núcleo poblacional hasta el S. XIX.

A partir del S. XIX y en ese período conflictivo de la Restauración de Fernando VII, va a declararse Villa, a pesar de depender algunos años más de Cazorla, la constante lucha de los pealeños por tener autonomía municipal después de muchos esfuerzos, será en 1.847